Se le volvió a ganar a River y así se trajo para Avenida Mitre 470 la copa de la hermosa Salta. Se sabe que en estos partidos veraniegos los técnicos sacan conclusiones para cuando la cosa sea por los porotos en serio. Gallego le metió presión a Patricio Rodríguez y está bien, pero creo que lo más justo sería que lo pruebe en su puesto y en el campeonato. Porque si para Pato era el último tren a Londres, Herrón y Fredes ya no tienen que estar ni en el furgón de cola. Ojo con eso porque después quemamos a los pibes del club y terminan explotando en otro lado. El equipo demostró con el ingreso de Piatti que de mitad de cancha hacia adelante somos temibles a pesar de la ausencia de Silvera. Claro que atrás se volvieron a cometer errores que en el Apertura nos costaron muy caro. Si bien Diego Rodríguez tuvo responsabilidad en los goles de la banda de Núñez, no es para crucificarlo porque en el 1-2 le tapó un zurdazo bárbaro a Ortega. Igual, a pesar del triunfo, lo más preocupante son las lesiones. Primero fue Martín Gómez y, otra vez, Hilario Navarro. Complica al tener un plantel corto, que se resiente y mucho cuando faltan algunos de los titulares. Por eso es necesario que lleguen buenos refuerzos. Se necesitan: un marcador de punta que juegue por las dos bandas, un volante por izquierda y un delantero de área. Si llegan, podemos aspirar a mucho más que 34 puntos.
Lástima las lesiones de Navarro y Gómez, que complican el trabajo.
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