lunes, 23 de noviembre de 2009
UN FAVOR A UN EQUIPO QUE NUNCA ATACO
Increíble, pero real. El equipo que jamás quiso ganar se llevó los tres puntos. Nos pusimos en ventaja con un golazo de Gandín, y luego lo empatamos y perdimos nosotros. Da bronca tener que mirar ahora la definición del campeonato por TV y que uno de los que pelee el Apertura sea Banfield, que tiene menos recursos futbolísticos que nuestros políticos para frenar la inseguridad. El Rojo hizo un partido inteligente y lo tenía controlado. Pero la noche venía torcida y perdimos la mínima chance de campeonar. Ojo, no podemos darnos el lujo de que un partido clave el árbitro sea Lunati, que permitió que el rival haga tiempo, cometa todo tipo de infracciones y que cada roce cerca del área del Rojo sea tiro libre en contra. Floja noche de Gabbarini. En el 1-1 sale mal cuando hay dos defensores de Independiente contra uno de ellos. Y en el segundo, si bien tapa el primer remate, antes se resbala y después se queda sin reacción. Restan cuatro partidos y hay que sumar lo más posible para empezar el 2010 con un buen colchón de puntos. Gallego debería probar variantes para los puestos de Busse y Piatti, que han decaído en sus rendimientos. Vamos, muchachos, aquí no ha pasado nada.
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